El vino blanco es, sin lugar a dudas, uno de los productos más increíbles que tiene nuestra gastronomía. Este producto destaca por sus múltiples variedades, que dependen de la uva con la que se elabora, así como el tratamiento que recibe. Si es un auténtico amante del buen vino, este artículo es para usted.

Qué es el vino blanco

Es una bebida producida mediante la fermentación alcohólica de diferentes tipos de uvas blancas. Se elabora a partir del mosto del fruto, es decir, del zumo que genera. El producto se logra gracias a un largo proceso de cultivación, recolecta, limpieza, preparación y fermentación. Este último puede durar entre unos pocos meses o hasta décadas. Además, su calidad depende de cuatro ingredientes importantes como son la uva, el clima, el suelo y la elaboración. La gran virtud del vino blanco es su versatilidad y mucho trabajo, lo que sin duda alguna lo convierte en una bebida única y lujosa.

El vino se puede catalogar dependiendo de la cantidad de azúcar que posee. Los vinos blancos suelen ser “secos”, es decir, casi sin azúcar o con un contenido de azúcares residuales inferior a 5 gramos/litro. Aun así, existen vinos con niveles de azúcares superiores, pudiéndose clasificar en cinco categorías:

  • Seco: menos de 5 gramos/litro
  • Abocado: entre 5 y 15 gramos/litro
  • Semi seco: entre 15 y 30 gramos/litro
  • Semi dulce: entre 40 y 50 gramos/litro
  • Dulce: más de 50 gramos/litro

 

Vinos blancos según su elaboración

Independientemente de la clasificación de los niveles de azúcar, también se pueden agrupar según su elaboración. Existen los siguientes tipos:

Vinos jóvenes o del año

no pasan por un proceso de elaboración en barril ni en botella, eso significa que no pasan por un proceso de crianza. Este tipo de vino se elabora el mismo año en el que se recolecta el fruto, de aquí el adjetivo “joven”.

Vinos criados o envejecidos en barrica

se mantienen durante un tiempo en barriles de madera y luego lo pasan en botella durante un periodo más. De esta manera el vino pierde la frescura de la juventud y obtienen otras características sensoriales de tipo terciario o maderizado.

Vinos fermentados en barrica 

Se dejan con sus lías, los sedimentos sólidos que producen las levaduras en el vino después de la fermentación. La gran diferencia con los vinos criados en barrica es que tienen un sabor menos marcado por la madera.

Vinos de crianza

Pasan por un proceso de envejecimiento de un año y medio, y un mínimo de seis meses en barrica de madera, aunque hay alguna excepción. Hasta pasados los dos años de su transformación, este tipo de vino no se comercializa.

Vinos blancos según su origen

Hay otra manera de clasificar los vinos blancos, y es según su origen. Se puede clasificar de la siguiente manera:

Vinos blancos neutros

No destaca ningún aroma por encima de otro. No gozan de un aroma varietal propio, pero pueden tener aromas primarios derivados del proceso de elaboración.

Vinos blancos aromáticos

El aroma y el sabor es la característica dominante de este tipo de vino. Normalmente, son aromas de frutas frescas, vegetales, flores, frutos secos, especias, pimienta o minerales. En general son ácidos y fáciles de combinar con cualquier comida.

Vinos blancos en las cestas y lotes de navidad

En Cestas Martí, ofrecemos siempre a nuestros clientes los productos con mayor calidad del mercado para que puedan disfrutar de una experiencia gastronómica sin igual. Por ello, encontrará vinos blancos de una calidad excepcional en nuestras cestas y lotes de navidad, así como en nuestra bodega, donde destacan las denominaciones de origen Rueda y Penedés.