Con el auge de la cultura vinícola que hemos podido apreciar a lo largo de estos últimos años, no es de extrañar que el maridaje de quesos y vinos sea uno de los tándems más demandados. No obstante, no basta con combinar ambos productos para obtener el resultado deseado.

 

En qué consiste el maridaje

El maridaje es una práctica que consiste en combinar un producto sólido con otro líquido, para conseguir un equilibrio perfecto entre sabores y texturas. Cuando hablamos de maridaje de queso y vino, la intención es conseguir que se complementen para encontrar la fusión y equilibrio entre el aroma intenso del vino y la persistencia del queso. Naturalmente, la complejidad de ambos productos hace que se deban tener en cuenta ciertas características para lograr el éxito, evitando así que una de las partes eclipse a la otra.

 

Buscar el equilibrio

Como comentábamos, la clave reside en el equilibrio. Por ello, los expertos recomiendan seguir una serie de pasos para escoger la combinación perfecta:

 

La grasa:

La grasa que presentan los quesos depende de la leche que se ha utilizado para su elaboración. Siguiendo un orden ascendente, las leches menos grasas proceden de la vaca y la cabra (entre 25 y 35% y 35 y 45% respectivamente), mientras que las que contienen un mayor porcentaje son las de oveja y búfala, con un 75% y más del 75% de grasa.

Textura:

En este caso, cogeremos como referencia el cuajado de la leche para clasificar su textura, pudiendo encontrar quesos de pasta blanda, semi blanda, dura o muy dura. De este modo, los quesos con textura más blanda y húmeda vendrán dados por un cuajado tipo láctico, que requiere una lenta deshidratación. 

Aroma del queso:

El tratamiento de la leche es el encargado de determinar su aroma. Usualmente, las leches pasteurizadas son las menos aromáticas, ya que el tratamiento de la leche provoca que se pierdan gran parte de sus propiedades y, consecuentemente, su aroma. En cambio, si queremos obtener quesos más aromáticos, deberemos optar por leche cruda.

 

Acidez:

Una vez tenemos claro cuál es el queso que queremos, es el momento de decantarnos por un vino que nos proporcione el mayor equilibrio posible. Para ello, deberemos tener en cuenta el grado de acidez del vino. Para aquellos que tengan un grado bajo de acidez, lo aconsejable es optar por quesos que sean poco grasos.

 

Aroma del vino:

Si el aroma del queso era uno de los factores determinantes, el del vino juega un papel crucial para encontrar el equilibrio. La recomendación es maridar quesos aromáticos, como los de oveja y cabra, con vinos que también presenten variedades aromáticas.

Un vino para cada queso

Como ha podido ver, el maridaje perfecto se consigue emparejando cada queso con un vino distinto. Lo ideal cuando pedimos una tabla de quesos variados, es que cada uno de ellos vaya acompañado por un vino distinto. No obstante, si nos encontramos ante la imposibilidad de disponer de diferentes vinos, lo ideal será optar por un cava, ya que gracias a su componente carbónico y su acidez, permiten que sea el perfecto acompañante para casi cualquier vino. 


En Cestas Martí, disponemos de todo tipo de vinos y cavas para obtener la combinación perfecta en todo momento. Visite nuestra bodega y encontrará el regalo perfecto para estas navidades.